- Kevin O’Leary no centra su tesis en Bitcoin, Ethereum ni las monedas estables, sino en la infraestructura blockchain que puedan adoptar las grandes empresas.
- El inversor apunta a contratos, inventarios y logística dentro de las compañías del S&P 500 como terreno de prueba para la próxima red ganadora.
- Coinbase recoge que 6 de cada 10 directivos de Fortune 500 dicen trabajar ya en iniciativas en cadena de bloques.
O’Leary desplaza el foco desde los grandes tokens al uso corporativo
Kevin O’Leary, inversor y figura televisiva conocida por “Shark Tank”, ha planteado que la oportunidad cripto con más recorrido al alza podría no estar en los activos más asentados del sector, sino en la red blockchain que consiga convertirse en infraestructura útil para las grandes compañías estadounidenses.
Su tesis apunta al S&P 500, no como un índice que vaya a moverse por una noticia cripto concreta, sino como laboratorio operativo. Si una red permite trasladar contratos, inventarios, logística y otros procesos empresariales a una cadena de bloques, y esa tecnología termina extendiéndose por los 11 sectores del índice, el token asociado podría convertirse en un activo relevante para los inversores.
O’Leary no identifica todavía cuál sería esa cadena. Esa falta de ganador claro es precisamente el punto central: la oportunidad, de existir, estaría en detectar qué infraestructura pasa de proyecto piloto a estándar corporativo antes de que el mercado lo descuente.
Por qué el S&P 500 importa para las criptomonedas
La lectura se aleja del debate habitual sobre Bitcoin, Ethereum o las monedas estables, conocidas como stablecoins. En lugar de fijarse solo en reservas de valor, pagos digitales o especulación, O’Leary pone el acento en la utilidad empresarial.
Para una compañía del S&P 500, la cadena de bloques solo tiene sentido si mejora procesos concretos: trazabilidad de inventarios, liquidación de pagos, automatización de contratos, control documental o relación con proveedores. Ese enfoque convierte la adopción cripto en una cuestión de eficiencia, seguridad, cumplimiento normativo y coste, no solo de precio del token.
También cambia la forma de analizar el riesgo. Un token vinculado a una red usada por grandes empresas tendría una tesis distinta a la de un activo que depende casi por completo del ciclo especulativo. Aun así, esa diferencia no elimina la volatilidad: la utilidad debe traducirse en demanda real y en una economía del token que capture parte de ese valor.
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Coinbase detecta más actividad blockchain en Fortune 500
El respaldo cuantitativo llega por el lado de Coinbase. En su informe State of Crypto, elaborado con GLG Research a partir de una encuesta a directivos de Fortune 500 realizada en abril de 2025, la compañía recoge que 6 de cada 10 ejecutivos dicen que sus empresas trabajan en iniciativas en cadena de bloques.
El mismo informe señala que casi 1 de cada 2 directivos, un 47 %, afirma que la inversión de su compañía en tecnología en cadena de bloques ha aumentado. Además, el número de proyectos por empresa subió un 67 % interanual, desde 5,8 hasta 9,7.
El dato encaja con la tesis de O’Leary porque muestra que el interés corporativo ya no se limita a pruebas aisladas. La cuestión clave es si esos proyectos pueden concentrarse en redes con suficiente tamaño, interoperabilidad y respaldo regulatorio para convertirse en infraestructura recurrente.
Las stablecoins muestran el puente hacia los pagos reales
Las monedas estables también ayudan a entender por qué las empresas observan la tecnología blockchain con más atención. Coinbase calcula que el volumen mensual ajustado de transferencias con stablecoins alcanzó 719.000 millones de dólares en diciembre de 2024 y 717.100 millones de dólares en abril de 2025.
La oferta total de stablecoins llegó a 247.000 millones de dólares a finales de mayo de 2025, con un aumento cercano al 54 % respecto al año anterior. Entre los directivos de Fortune 500 encuestados, casi 3 de cada 10, un 29 %, dicen que su empresa planea usar stablecoins o está interesada en hacerlo, frente al 8 % de 2024.
El atractivo operativo está en costes y velocidad. Más de la mitad de los encuestados, un 58 %, considera que las stablecoins reguladas podrían reducir costes en pagos internacionales o liquidaciones con proveedores.
Qué implica para los inversores
La tesis no convierte cualquier anuncio blockchain de una gran compañía en una señal de compra. Para los inversores, el filtro debería estar en la repetición del uso, la calidad de los socios tecnológicos, la claridad regulatoria y la capacidad del token para capturar valor económico de esa actividad.
En la práctica, el S&P 500 puede servir como mapa de adopción: pagos, liquidación, logística, gestión documental y cadena de suministro son áreas donde la cadena de bloques puede tener una aplicación medible. El riesgo es confundir pilotos corporativos con demanda permanente, o asumir que la primera red visible será necesariamente la ganadora.
La oportunidad descrita por O’Leary sigue siendo una hipótesis de inversión, no una garantía. Su valor para el lector está en desplazar la pregunta desde “qué token sube más” hacia “qué infraestructura consigue uso empresarial verificable”.
Foto: Kathy Hutchins / Shutterstock.com
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