- CATL controla el 37 % del mercado mundial de baterías para vehículos eléctricos, según el Financial Times.
- Los costes de las baterías de iones de litio han caído cerca de un 90 % en la última década, y CATL lidera esa tendencia.
- Tesla depende de CATL para su planta de Shanghái, lo que hace de su proveedor más importante también su mayor amenaza competitiva.
Contemporary Amperex Technology Co. Limited (CATL) no fabrica vehículos, pero tiene en sus manos el futuro del sector automotriz. Con el control de aproximadamente el 37% del mercado mundial de baterías para vehículos eléctricos según el Financial Times, la empresa china es el proveedor más importante de la industria. Su estrategia se basa en una reducción drástica de costes que amenaza directamente el modelo de negocio de Tesla Inc. (NASDAQ:TSLA).
El componente más caro de un vehículo eléctrico es su batería. Este elemento determina en gran medida el margen de beneficio de los fabricantes. Durante la última década, los costes de las baterías de iones de litio han caído cerca de un 90%. Esta disminución ha impulsado el crecimiento del mercado, pero la tendencia continúa y CATL lidera el proceso.
El dominio del mercado a través del coste
Tesla basa su ventaja competitiva en el desarrollo tecnológico y la eficiencia de producción. CATL, por el contrario, compite a través de la escala económica. La caída en los costes de las baterías arrastra a la baja el precio final de los vehículos eléctricos. Esta dinámica obliga a los fabricantes de automóviles a operar con márgenes más ajustados y ciclos de diseño más rápidos.
La cuestión central de la industria ya no es qué fabricante construye el mejor coche. El factor determinante es quién puede fabricarlo al menor coste. Tesla no tiene el control absoluto sobre esta variable. Aunque la compañía estadounidense ha intentado desarrollar su propia producción de celdas, todavía depende en gran medida de proveedores externos. CATL representa una parte fundamental de la cadena de suministro de Tesla, especialmente para los vehículos fabricados en la planta de Shanghái, donde se instalan sus baterías de litio-hierro-fosfato.
La dependencia de Tesla respecto a su principal proveedor chino crea una dinámica compleja. CATL registró unos beneficios netos superiores a los 10.000 millones de dólares en su último ejercicio y vendió 661 GWh de baterías de iones de litio. Mientras Tesla intenta mantener sus márgenes de beneficio por vehículo, CATL impulsa una guerra de precios en los componentes que obliga a todos los fabricantes a reducir sus precios de venta al público.
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Más allá de los coches: el imperio eléctrico
La ambición de CATL supera el mercado automotriz. La empresa china está diversificando sus operaciones para electrificar diversos sectores. Ya ha instalado sistemas de baterías en unos 900 barcos y se encuentra inmersa en el desarrollo de infraestructuras para el intercambio rápido de baterías.
A finales de 2024, CATL lanzó su ecosistema Choco-Swap, un modelo estandarizado para el intercambio de baterías que permite a los conductores cambiar una batería agotada por otra cargada en pocos minutos. La empresa prevé construir una red de 10.000 estaciones a medio plazo, tras firmar acuerdos de colaboración con numerosos socios, incluido el fabricante NIO Inc. (NYSE:NIO).
Esta expansión hacia el almacenamiento en redes eléctricas y el transporte marítimo genera un aumento masivo de la demanda. Ese volumen de producción adicional permite a CATL reducir aún más sus costes de fabricación. La compañía también planea la producción a gran escala de baterías de iones de sodio a partir de 2026, una tecnología que podría reducir drásticamente los costes de los vehículos de entrada y los sistemas de almacenamiento.
La verdadera batalla del vehículo eléctrico
El mercado suele identificar a BYD Co., Ltd. (OTC:BYDDY) como el principal rival de Tesla. Ambas compañías compiten directamente por el liderazgo mundial en la venta de vehículos eléctricos. Sin embargo, mientras BYD compite con los vehículos de Tesla en los concesionarios, CATL define el coste base sobre el que esos vehículos pueden fabricarse.
En una industria donde la asequibilidad se ha convertido en el principal motor de crecimiento, el control sobre el coste de los componentes resulta crítico. El fabricante que dicta el precio de la batería dicta, en última instancia, el ritmo del mercado. Tesla se enfrenta al reto de competir en un entorno de precios a la baja donde su proveedor más importante es también el principal catalizador de esa caída de precios.
Foto: Tada Images / Shutterstock
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