- El mercado valora Biopharma en torno a 20.000 millones de dólares, por encima de la capitalización bursátil actual del grupo.
- La posible operación apunta a reducir deuda, reforzar el balance y poner en valor el negocio que genera el 86 % de las ventas totales.
- La mejora de percepción depende de la ejecución: persisten dudas por volatilidad, dilución y una confianza todavía frágil del inversor.
Grifols, S.A. (BME:GRF) (NASDAQ:GRFS) ganó apoyo en bolsa después de que el mercado analizara con detalle la posible salida a bolsa en Estados Unidos de una participación minoritaria de su negocio de Biopharma. La lectura dominante fue positiva porque la operación permitiría cristalizar valor en el activo principal del grupo sin perder el control estratégico de dicho negocio.
Este activo es clave en la tesis de inversión. Biopharma representa el 86 % de las ventas de la compañía y registró un crecimiento comparable del 8,4 % en 2025, lo que refuerza la idea de que una cotización parcial en Estados Unidos podría dar una referencia de valoración más alta y mucho más visible para el mercado internacional.
Las estimaciones que circulan en el parqué sitúan ese negocio cerca de 20.000 millones de dólares, una cifra que sobresale frente a la valoración bursátil actual del grupo matriz. También pesa fuertemente el encaje geográfico de la operación: Estados Unidos aporta alrededor del 55 % de los ingresos de Grifols, de modo que una colocación en ese mercado podría acercar de manera orgánica la base accionarial al motor operativo de la empresa.
La deuda en el punto de mira
El otro gran argumento a favor es el balance. La posible colocación se interpreta como una vía directa para acelerar la reducción de deuda, que ronda los 7.759 millones de euros, equivalentes a unas 4,2 veces su EBITDA ajustado. El mercado entiende que una entrada de fondos por esta vía supondría un necesario balón de oxígeno que mejoraría la estructura financiera y facilitaría una valoración independiente de su principal línea de actividad.
Pero, ¿será suficiente este movimiento para despejar las dudas de los inversores? La reacción inicial no fue de entusiasmo sin matices. El mercado también descontó que la operación no está garantizada y que depende de la ventana de oportunidad comercial, del apetito por el riesgo y de la capacidad de Grifols para ejecutar el proceso sin reabrir la desconfianza sobre la compañía. Además, una eventual colocación minoritaria implicaría cierta dilución para los accionistas actuales en ese negocio estadounidense.
Ese equilibrio entre mejora potencial y riesgo de ejecución se reflejó a la perfección en la sesión del miércoles 25 de marzo de 2026. La acción cerró en 8,96 euros, con una subida del 1,36 % frente a los 8,84 euros del martes, tras marcar un máximo intradía de 9,678 euros, un mínimo de 8,894 euros y mover un volumen de 5,07 millones de acciones. El valor abrió en 9,598 euros, llegó a dispararse más de un 8 % en los primeros compases y luego fue moderando el avance conforme el mercado puso los pies en la tierra y enfrió sus expectativas.
Lee también: Acciones de Repsol dividen a los principales analistas durante la crisis de Irán
Desapalancamiento: la piedra angular de la estrategia
La posible OPV encaja con el principal eje de la historia bursátil reciente de Grifols: el desapalancamiento. En una corporación donde la pesada deuda sigue condicionando la valoración global, cualquier operación corporativa que permita monetizar parcialmente un activo, reforzar caja y mejorar ratios de apalancamiento tiende a traducirse en una mejor percepción estructural por parte del mercado.
Además, la operación no solo tendría un efecto puramente financiero. También puede otorgar mucha más visibilidad al negocio central, facilitar métricas comparables más claras con compañías farmacéuticas estadounidenses del sector y atraer a inversores institucionales más alineados con el mercado donde Grifols genera el grueso de su actividad económica.
Sin embargo, el mercado todavía exige pruebas de fuego. Persisten tres focos de máxima cautela:
- La operación sigue en fase de evaluación y depende estrictamente de las condiciones macroeconómicas.
- La volatilidad global puede complicar severamente el calendario de ejecución y el precio de colocación.
- El inversor aún necesita ver un desempeño consistente antes de conceder una mejora sostenida en las calificaciones — como pasar a recomendaciones de compra o sobreponderar — hacia el valor.
El contexto general también ayudó de fondo. El Ibex 35 avanzó alrededor de un 1,54 % en una sesión de mayor apetito por el riesgo en Europa, pero en el caso de la empresa catalana el catalizador diferencial fue la expectativa firme de que Biopharma en Estados Unidos pueda servir para desbloquear valor latente y acelerar la imprescindible mejora de su balance.
Qué esperar en el horizonte cercano
La clave inmediata será si Grifols concreta de forma oficial el calendario, el tamaño de la oferta y la valoración orientativa de la posible OPV en Estados Unidos. El mercado necesita de forma urgente señales tangibles de reducción de deuda, disciplina financiera rigurosa y ejecución implacable para sostener una subida sólida.
Foto: Shutterstock
Lee también: Acciones de BBVA, CaixaBank y Banco Santander sobresalen ante el avance de la IA
Para más actualizaciones sobre este tema, activa las notificaciones de Benzinga España o síguenos en nuestras redes sociales: X y Facebook.
Recibe información exclusiva sobre los movimientos del mercado 30 minutos antes que otros traders
La prueba gratuita de 14 días de Benzinga Pro, disponible en inglés, te da acceso a información exclusiva para que puedas recibir señales de trading útiles antes que millones de otros traders. HAZ CLIC AQUÍ para comenzar tu prueba gratuita.
