China ha fijado su objetivo de crecimiento económico entre el 4,5 y el 5 % para el año 2026. Esta cifra representa el nivel más bajo desde que Pekín comenzó a publicar estos datos a principios de la década de 1990, evidenciando un cambio de ciclo en la segunda economía mundial.
Un clima económico “grave y complejo”
Durante la sesión de apertura de la Asamblea Popular Nacional celebrada este jueves, el primer ministro chino, Li Qiang, describió la situación actual como excepcionalmente “grave y compleja”. El mandatario advirtió que los choques externos, las dificultades internas y las difíciles decisiones políticas se encuentran fuertemente entrelazados.
Tras tres años consecutivos (de 2023 a 2025) fijando una meta de crecimiento “en torno al 5 %”, el gobierno adopta ahora su perspectiva más conservadora desde el estallido de la pandemia a principios de 2020. Aunque el país logró cumplir su objetivo anterior a pesar de una lenta recuperación y las medidas arancelarias impuestas el año pasado por el presidente estadounidense Donald Trump, las perspectivas a corto plazo obligan a la prudencia.
La desaceleración general de China se explica por una crisis inmobiliaria prolongada, la debilidad estructural en la inversión y el consumo, así como el riesgo latente de deflación.
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Aprobación del nuevo Plan Quinquenal
A lo largo de una sesión de una semana, cerca de 2.900 delegados respaldarán el próximo “Plan Quinquenal” de China. Esta hoja de ruta estratégica está diseñada para orientar las prioridades económicas del gobierno y consolidar su posición como líder tecnológico global frente a las presiones de Occidente.
Dificultades energéticas y tensiones geopolíticas
El nuevo objetivo de crecimiento surge en un contexto de múltiples turbulencias. Los datos publicados el miércoles muestran que la actividad fabril de China sufrió un revés en febrero a causa de un periodo vacacional prolongado que interrumpió la producción, marcando el segundo mes consecutivo de contracción manufacturera.
A nivel internacional, la inestabilidad en Venezuela y la guerra en curso en Irán añaden una capa extra de complejidad para la nación liderada por Xi Jinping. Mohamed A. El-Erian, asesor económico principal de Allianz, señaló que China está perdiendo acceso a fuentes de energía clave y rentables. El país asiático ha quedado desconectado del petróleo venezolano con descuento y se enfrenta ahora a graves problemas con los suministros iraníes debido al cierre del estrecho de Ormuz.
La cumbre clave entre Xi y Trump
En este contexto de máxima tensión comercial y energética, Xi Jinping tiene previsto reunirse con Donald Trump en el mes de abril. Se tratará de una cumbre de tres días celebrada en territorio chino donde se discutirán temas críticos como el comercio bilateral, el desarrollo tecnológico y la situación de Taiwán, factores que resultarán determinantes para el futuro económico del gigante asiático.
Foto: Niphon Subsri / Shutterstock
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