- Anthony Pompliano sostiene que una oferta monetaria creciente favorecería a Bitcoin, el oro, los bienes inmuebles y las acciones a largo plazo.
- El inversor cuestiona extrapolar la previsión de Michael Saylor de un 30 % anual medio durante 20 años.
- La comparación entre Bitcoin y la M2 global aporta contexto, pero no prueba causalidad ni garantiza rentabilidad.
Pompliano vincula Bitcoin con la expansión monetaria
Anthony Pompliano, fundador y consejero delegado de Professional Capital Management, considera que Bitcoin (CRYPTO:BTC) se apreciaría a largo plazo si las autoridades continúan ampliando la oferta monetaria.
En declaraciones a Fox Business, el inversor calificó de “absolutamente ridículos” a los responsables políticos de Washington y resumió así su planteamiento: “Si siguen imprimiendo dinero, Bitcoin subirá a largo plazo”.
AI is offense, bitcoin is defense.
Bitcoin is the best defense against money printer and now Silvia’s AI is the best AI product at handling tax-related topics.
I enjoyed explaining to @Varneyco this morning.
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— Anthony Pompliano 🌪 (@APompliano) August 10, 2026
Su argumento no se limita a BTC. También espera que el oro, los bienes inmuebles y las acciones se beneficien en términos nominales si aumenta la cantidad de dinero en circulación.
Esa tesis presupone que parte de la liquidez adicional acaba en activos con oferta limitada o capacidad de conservar valor. No es un mecanismo automático: la demanda, los tipos de interés, la regulación y el desapalancamiento pueden dominar durante periodos prolongados.
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La previsión de Saylor frente a dos décadas de cambio
Pompliano fue más cauto ante la previsión de Michael Saylor, fundador y presidente ejecutivo de Strategy Inc. (NASDAQ:MSTR). Saylor ha defendido una apreciación media del 30 % anual durante los próximos 20 años, pero Pompliano advirtió que dos décadas dejan demasiado margen para cambios imprevistos.
Para ilustrarlo, señaló la rapidez con la que ha avanzado la inteligencia artificial (IA) en un plazo comparable: el entorno tecnológico puede cambiar mucho antes de que se cumpla una extrapolación a tan largo plazo.
En la entrevista, Pompliano añadió que Bitcoin había registrado una tasa compuesta anual superior al 60 %, aunque no precisó el periodo exacto del cálculo. Sin esa base temporal, la cifra no permite una comparación homogénea ni debe extrapolarse como previsión.
También condicionó cualquier escenario extremo al supuesto de que los gobiernos aceleren la creación de dinero durante la próxima década.
M2 y Bitcoin: una relación útil, no una garantía
La serie de CoinGlass que compara Bitcoin con la oferta monetaria M2 global ofrece una referencia para esa tesis. Sin embargo, superponer ambas curvas no demuestra que una variable cause la otra, y el propio gráfico recoge periodos de desacoplamiento.
Fuente: Coinglass
La expresión “imprimir dinero” también simplifica procesos distintos. La Reserva Federal define M2 como efectivo, depósitos y determinados instrumentos líquidos. El Banco de Inglaterra recuerda, además, que gran parte del dinero de una economía moderna se crea electrónicamente cuando los bancos conceden préstamos.
El déficit público, las compras de activos de un banco central y el crédito bancario pueden influir en la liquidez, pero no son fenómenos equivalentes.
Para los inversores, la cuestión es si la expansión monetaria se traduce en demanda sostenida de BTC. Ni la hipótesis de Pompliano ni la proyección de Saylor eliminan los riesgos de volatilidad, regulación, liquidez o cambio tecnológico.
